En los sitios donde debian existir tablas de madera y cimientos, existian varas de materiales ajenos a una construccion normal, las cuales en su totalidad se encontraban marcadas con signos y simbolos que ninguno de nosotros jamas habia visto, eran signos que no podian pertenecer a ninguna religion que alguno de los presentes jamas profeso o escucho hablar. En el suelo bajo las tablas del suelo,una nueva serie de placas metalicas, estas de distintas aleaciones metalicas con un extraño y sobrenatural brillo, el cual les daba una extraña presencia, casi como si las mismas tablas estuviesen vivas, esperando, aguardando.

Y mientras seguiamos escavando, los descubrimientos se iban tornando cada vez más sombrios, mas tetricos.

El primer horror se manifesto en la forma de una piedra, la cual podria haber pasado sin pena ni gloria de no ser por su forma, su color, casi como si fuese parte de algo que alguna vez estuvo vivo, en todo, podia haber sido un dedo fosilizado, nada extraño en una region donde alguna vez vivieron indios y pueblos antiguos, sin embargo, su forma, no era alguna variacion humana, era de algo mas, la sola vision nos estremecia, como si ese “dedo” hubiese pertenecido a un ensayo y error de una especie humana de la naturaleza.

Con descubrimientos de ese tipo, asi como una impresionante aparicion de tablas de piedras y metal con nuevos y extraños simbolos, continuamos la destruccion del granero y de todo lo que alguna vez existio ahi, vigas, tierra, piedra, madera, metales, todo fue expuesto al fuego buscando su maxima destruccion, buscando la purificacion de ese sitio hasta el mas minimo rincon. Y asi cerca del final, cavando por los ultimos metros donde ya la existencia de estas profanas mezclas de amuletos y residuos de seres eran casi nulos, encnontramos un libro.

Pasta dura, de piel, las hojas amarillas por la edad, la humedad y la tierra, aun tenian caracteres legibles, despues de un dia de vislumbrar textos y simbolos, esos fueron los primeros simbolos que veia con una escritura entendible. Formulas y secuencias, palabras y cantos, eso era todo lo que pude ver en las primeras paginas, y lo unico con un sentido logico, en la parte mas baja, extrañamente fresco, la firma de Doren.

Este fue el ultimo vestigio del granero, sin embargo, al buscar que el libro sufriese el mismo proceso que el resto de las cosas, Orledge se hacerco a nosotros sin que lo hubiesemos oido hacercarse, ni siquiera visto. Sus ojos giraban en todas direcciones, aterrados, como si no pudiese creer que el granero ya no existia, sus manos se abrian y cerraban compulsivamente como si se tratasen de sujetar de un barandal que no existia y a la vez le causaba repulsion y buscaba soltarse solo para volver a aferrarse a este objeto invisible.

Avanzando de esta manera, se acerco a mi, se apoyo en mis manos, y pude sentir lo helado que estaba su cuerpo, su agitada respiracion, y de pronto, se avalanzo sobre el libro que tenia en las manos, sin importarle que el brusco movimiento lo hiso caer en el fuego.

En los primeros segundos todos nos quedamos impresionados por la brusca aparuicion de Oredge, hasta su fatalista caida al fuego, y cuando los hombres y yo nos disponiamos a sacarlo del fuego, nos percatamos del horror que no habiamos razonado, ¡Solo los ojos de Orledge habian sufrido algun efecto por parte del infernal fuego!

Su cuerpo estaba inmaculado ante el fuego, de su rostro aterrorizados, en lugar de ojos, dos esferas de fuego parecian quemarle el interior del craneo, como si el fuego buscase purificar su mente, sus manos se aferraban al libro como si al soltarlo fuese a caer en un vacio del que ninguno de nosotros lo pudiese ayudar.

De pronto, un alarido nos congelo a todos la sangre, el fuego comenzaba a tener efectos sobre su cuerpo, de sus ojos y boca salian hilos de sangre con una obsena vision a la vez que el fuego quemaba la sangre volviendola costra y ceniza, su piel empezaba a desprenderse en obscuras tiras mostrando sus musculos que se contraian por el dolor, su ropa, era ahora un recuerdo de segundos antes lo cual exponia todo su ser al fuego.

Nos acercamos rapidamente a él para sacarlo de las llamas y protejerlo y todos como una masa de humanos nos movimos buscando salvarlo, sin embargo, el hombre que iba en la cabeza de nuestra procesion se detuvo mirando a Orledge con un miedo incalculable, y al acercarme a ver que podia impedir la ayuda de estos hombres para con su señor, vi la maxima manifestacion de lo obsceno y lo antinatural. El libro que orledge habia tomado, asi como sus manos que seguian aferradas a el, no habian sido victimas del fuego, el libro unicamente habia experimentado una transformacion, ahora se veia limpio, sin suciedad, era como si el fuego solo hubiese limpiado el exterior, y las manos de Orledge inmaculadas tenian impresos varios simbolos que el libro tenia impresos. Fue entonces cuando lo comprendi y seguro estoy de que no fui el unico que se percato de que el libro solo buscaba “proteger” con su infernal presencia aquello que impedia que cayese en las brazas.

No se cuanto tardamos, no se si nuestro retraso fue causa del miedo, o la impresion, pero por fin alguien salio de sus pensamientos y arrojo una pala de tierra sobre las flamas, a esta siguieron una tras una nuevas paladas de tierra, asi como cubetazos de agua. A los pocos minutos, el fuego habia sucumbido y Orledge se encontraba en el suelo, el libro seguia aferrado a sus manos, las cuales sin el fuego no debian de poseer aquellos diabolicos signos. El libro como era de esperarse, no se habia mojado y se encontraba como nuevo, y el granero por fin estaba destruido, y por extraño que paresca a pesar de la increible y aterradora vision que todos vivimos era la primera vez que los trabajadores de esa casa nos encontrabamos sin miedo y con una extraña paz en ese lugar, era como si la maldad al fin se hubiese marchado de ese sitio y la luz volvia a caer en esos suelos que alguna vez tuvieron horrores inombrables.

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