… Mientras mis ojos se acostumbraban a la oscuridad que rodeaba todo, el caos avanzaba en mi habitación, recorriendo todo, analizándolo, y transformándolo, todo lo que este hombre en gabardina tocaba, se volvía a mis ojos como algo maldito.

Y asi en su recorrido por la habitación, termino parándose a mi lado, estático, imponente, majestuoso. Los recuerdos volvían a mi, recuerdos de la misma situación, del mismo procedimiento, pero en mi mente se agolpaba una idea vaga, un -ataúd, un cadáver, la familia Fonow reunida como pocas veces estuvo-, todas alrededor del mismo individuo, y sin embargo, ante mi estaba de pie, y ahora teniéndolo de cerca, podía apreciar esas arrugas tan familiares durante mi infancia y durante mi trabajo con la familia, arrugas que rodeaban unos ojos que ardían como carbones ardientes, y sin embargo sus ojos solo proyectaban una oscuridad total- una vez mas el recuerdo de un cadáver- la visión del cadáver- pero nuevas cicatrices alrededor de la comisura de la boca, cerca de la oreja, me decían  que este no era el mismo, o que tal vez ese que yo recordaba, ese ataúd que yo visualizaba, tal vez no existía, que todo era un mal sueño, una cruel broma del destino, después de todo a quien tenia de pie frente a mi no era otro sino Doren Fonow, el padre e iniciador del clan Fonow…

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